...el amor no es literatura si no se puede escribir en la piel
-Joan
Manuel Serrat-
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad se debate entre lo
que es y lo que puede ser, entre lo que hace y lo que puede hacer. La
posibilidad es el horizonte de sentido que configura la existencia humana. No
la esperanza, que surge del deseo de que lo imposible se haga posible, ilusión
que deposita en la fortuna la responsabilidad de realización, sino la
posibilidad es lo que mueve al mundo. Saber que algo es posible, es conocer los
pasos para lograrlo; es reconocer en las propias fuerzas la energía suficiente
para transitar esos pasos; es dominar la voluntad que pone en marcha esa
fuerza. Esa maravillosa mezcla entre conocimiento, capacidad y voluntad
impregna de sentido la vida humana.
Conozco pocas personas que hayan logrado un equilibrio
potente entre el conocimiento, la capacidad y la voluntad para alcanzar un
objetivo; pero sin lugar a dudas, un de esas personas es María Camila. Miles de
variables mezcladas contribuyen a formar una persona: la genética, la educación
de los padres, la sociedad, la escuela, el contacto con una amigo, la lectura
de un libro, la propia personalidad que se autoconstruye y muchas más. Ignoro
cómo se dio ese proceso, pero sé que el resultado supera muchas expectativas.
Por mencionar sólo un ejemplo, una mujer que elige dejar atrás un buen trabajo
como arquitecta para ir a la India a estudiar sobre la forma de mejorar las
condiciones de vida de poblaciones vulnerables y que, además, transforma ese
conocimiento en un proyecto concreto con un efecto sobre esas poblaciones, no
es una mujer muy común. Conocimiento,
capacidad y voluntad.
Ahora se ha enamorado de una montaña y no puede tolerar que
el amor sea sólo una ilusión. Quiere subir allá para abrazarla porque, como
dice una bella canción, el amor no es literatura si no se puede escribir en
la piel. Su Pasión (voluntad) la ha llevado a conseguir el Enfoque
(conocimiento) necesario para que su
Coraje (capacidad) la conduzca a ese cálido abrazo. Para que ese abrazo se
convierta en un símbolo, en un ejemplo, para todos aquellos que queremos hacer
que nuestra existencia no carezca de sentido.
por Luis Alberto Valderrama Valderrama.
Filósofo U. Nacional de Colombia
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